Saltar a: Contenido � | Pie de la página � | Menú principal �


Recorridos

Mercè Rodoreda

El rostro de la memoria

Barcelona, 1908 - Romanyà de la Selva (Girona), 1983

Escritura impúdicamente moderna, al ubicarse en todo momento en el ámbito de la reflexión sobre la condición humana, la obra de Mercè Rodoreda se constituye como uno de los cimientos más bien trabajados de lo que años más tarde se conocerá como el proyecto posmoderno. Sin estar incluidos en él, sus cuentos y sus novelas no dejan de predecir la situación del sujeto contemporáneo, vale decir, la de un "yo" contradictorio, frustrado y roto que ha dejado de ser, queriéndolo o sin quererlo, el centro y señor del universo.
Si hay algo que Rodoreda quiere transmitir con sus obras es, pues, la manera como son, sufren, gozan y aman las mujeres, convirtiéndose éstas, consecuentemente, en la voz narrativa de prácticamente todas sus historias: Aloma, La plaça del Diamant, El carrer de les Camèlies, Jardí vora el mar o Mirall trencat pueden servir como ejemplo paradigmático de ello. Aloma, Natàlia, Cecília Ce, Armanda y Teresa Goday se reflejan en el espejo rodorediano no sólo como mujeres, sino también, y sobre todo, como personajes en crítica transformación, en traumática metamorfosis. A menudo espectadoras activas de la liquidación de los ideales que en otros tiempos habían sustentado sus mundos respectivos, esta especie de heroínas trágicas deambulan por los jardines, las mansiones, los palomares y las calles como almas en pena, resignadas a vivir en un mundo desprovisto de sueños. Parece como si aquel "em rebel·lo contra la vida com si no hagués d'acabar-se mai" de Benjamí Constant, que encabeza el décimo octavo capítulo de Aloma, fuera desmigajándose dramáticamente a medida que la soledad, los engaños, la guerra y la sombra de la muerte se cerniesen inexorablemente sobre la beatitud de la infancia, ya para siempre irrecuperable, de todas las mujeres que, desde Penélope, han habitado la historia de Occidente y que, en el caso que nos concierne, se esconden, asustadas, entre las líneas rodoredianas.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información en nuestra "Política de cookies".

Saltar a: Contenido � | Pie de la página � | Menú principal �