Saltar a: Contenido � | Pie de la página � | Menú principal �


Recorridos

Arthur C. Danto

El arte posthistórico.

Michigan, 1924

Profesor emérito de Filosofía en la Columbia Uiversity, así como crítico de arte en The Nation, es probablemente el filósofo del arte más controvertido de la segunda mitad del siglo XX y quizás el más brillante teórico del arte de su país (entre los que destacan : Hal Foster, Michael Fried, T. J. Clark, Rosalind Krauss, Linda Nochlin o Donad B. Kuspit). La influencia que ha ejercido en el debate contemporáneo se debe a que sus teorías han socavado los dos pilares que sostenían el mundo del arte: el estatus ontológico de la obra de arte ("¿Qué es una obra de arte?") y la historiografía artística ("¿En qué tendencia clasifico eso que he designado como arte?"). Todo empezó en 1964 al publicar el artículo "Artworld" en el que reflexionaba el impacto producido por las Caja Brillo que Warhol exhibía en la Stable Gallery de Manhattan. Su provocadora tesis (la imposibilidad de indiscernibilidad perceptual de una obra artística de un mero objeto) dio lugar a la conocida hoy teoría institucional, cuyo máximo representante es George Dickie. Con la publicación de The Transfiguration of the Commonplace (1981) Danto muestra uno de los problemas centrales del arte contemporáneo (¿Cuando se convierte un objeto en arte?) y, a partir de la discusión de las tesis de Nelson Goodmann (Languages of Art: an Approach to a Theory of Symbols, 1968), donde Goodmann planteaba las diferencias entre una obra de arte y su falsificación, Danto propone la metáfora de la transfiguración: la obra de arte no vale ya por lo que imita sino por lo que expresa, han dejado de ser objetos y se han constituidos en perspectivas determinadas desde donde ver el mundo. Por eso en el arte contemporáneo ya no podemos hablar de estética (mímesis, belleza, proporción...) sino que necesita de la filosofía del arte, que sea capaz de aclarar el contenido que la obra de arte expresa. Con la publicación de After the End of Art (1997) Danto será convertido, a pesar suyo, en valedor del postmodernismo artístico. Su tesis principal es que el arte contemporáneo ha superado los modelos explicativos de la historiografía artística que nacen con Vasari, son desarrollados por Gombrich y aplicados a la modernidad por Greenberg. Se ha llegado al arte posthistórico. Diagnóstico que realizó Hans Belting casi al mismo tiempo (Das Ende der Kunstgeschichte, 1995) y que coinciden en la sentencia final de la narrativa artística que explicaba la modernidad. Ahora el artista no debe subordinarse a la necesidad interna de su actividad artística de un contexto histórico determinado. Ahora todo es ya posible. Tanto que es necesario de nuevas estrategias interpretativas: los estudios visuales (Susan Buck-Morss, Nicholas Mirzoeff, Keith Moxey, Mathew Rampley o W. J. T. Michell, entre los teóricos más destacados) parecen haber respondido a este reto. Aunque, quizás, a esta nueva disciplina de disciplinas, les falte el requisito que siempre valora Danto de cualquier reflexión sobre una obra artística: el valor cognitivo que acompaña la experiencia estética.
Josep Sánchez Molina (josep@lacentral.com)