Tururú... y otras porfías

Tururú... y otras porfías

Editorial: Península

Páginas: 174

Año: 2001

EAN: 9788483073391

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Como saben ya los lectores de Andrés Trapiello, ha querido él que libros como éste formen parte de esa Novela en marcha que viene escribiendo desde hace diez años y de la que forman parte su Salón de pasos perdidos, por un lado, y Los desvanes, por otro, lugar éste al que se remitirá desde ahora Tururú... y otras porfías. Los libros no deberían nunca renunciar a su principal prerrogativa, que es la de ser leídos de principio a fin, como debería leerse todo en esta vida, empezando por las novelas, pasando por los prospectos farmacéuticos y acabando en la poesía o en la filosofía. Sin embargo los libros de artículos, como Tururú... y otras porfías, escritos para la prensa, no suelen tener buena prensa o se les tolera con esa benevolencia que nos arrancan los proyectos insuficientes: la gente los considera de mérito desigual e inconexos, lo que no tiene por qué ser exacto, si se escribieron siempre sobre la misma nota, con delicada insistencia. El modelo, en castellano, es Larra. Unamuno, Azorín, Baroja, d´Ors, Gómez de la Serna, Cunqueiro o Pla tuvieron presentes ese modelo, y lo desarrollaron a su modo. Ninguno de ellos se parece demasiado entre sí, pero todos respetaron la regla de oro: los artículos de periódico por sí mismos son bien poco si no hay en cada uno una novela o un poema o un tratado de filosofía o la fórmula de la piedra filosofal o el plano del tesoro. O sea: no están hechos de actualidad, sino de insistencia, y en ellos tienen más importancia los deseos y los sueños que los arqueos contables, como por otra parte viene a sucederles a las vidas que valen algo y para algo.
Menos la piedra filosofal y el plano del tesoro, en Tururú... y otras porfías hallará el lector muchas novelas, historias varias, algunos poemas, abundantes estampas arrancadas a la vida, algunas ideas vagamente ordenadas y todo cuanto mereció ser indultado y guardado en un desván por si acaso un día pudiera sernos útil y de cuyo hallazgo obtenemos siempre, aun momentáneamente, una alegría sin tasa.