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Recorridos

La literatura de lo inhóspito

"Hoy en día la batalla se desarrolla en el terreno del espíritu" Edgar Morin

Inhóspito. Incómodo, poco acogedor, inseguro, inhospitalario. Estas son las definciones, los sinónimos, que da el diccionario. Desde que Robinson Crusoe naufragara, las islas fueron carne de cañón para la literatura que decide poner en práctica el reto, al mismo tiempo atractivo y técnicamente laborioso, de situar un artefacto narrativo en un paraje incómodo o que provoca un cierto extrañamiento de buen principio. Otros lo han hecho así también: el irlandés John M. Synge con Las islas Aran, la Shutter Island de Dennis Lehane o el reciente relato paternofilial Sukkwan Island, de David Vann.

Sin embargo, la definición no tiene por qué ser únicamente paisajística. Sin duda, lo inhóspito puede acogerse también a un sentimiento, un concepto. No es verdad, al fin y al cabo, que las grandes metrópolis, alejadas de lo que normalmente entenderíamos por un paraje inhóspito -asociado a lo ignoto- pueden ser también un lugar muy poco acogedor? No se refería Marc Augé con sus no lugares un espacio ciertamente inhóspito? Los narradores norteamericanos contemporáneos son expertos descriptores de esta literatura de lo inhóspito que puebla nuestas lecturas.

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