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Recorridos

Philipp Bloom y los años de vértigo

Qince capítulos para quince años vertiginosos

En su nuevo -y premiado- ensayo, Años de vértigo: cultura y cambio en Occidente. 1900-1914, el historiador Philipp Blom (http://www.philipp-blom.eu) ofrece una retrospectiva soberbia y con sugerentes aristas al campo del arte y la ciencia a los quince primeros años del siglo XX. Una entrada acelerada y voraginosa del mundo Occidental al siglo de las dos guerras mundiales. Aprovechamos para hacer una reflexión alrededor del carácter cíclico de la historia y al fenómeno del cambio de paradigma histórico. Clicando en el titular pueden leerlo.

En la historia contemporánea más reciente, hemos tenido dos finales de siglo muy diferentes, aunque ambos han tenido que soportar el desgaste de la experiencia acumulada. El primero, excelentemente trabajado en el terreno de las ideas por John W. Burrow en La crisis de la razón, y en un terreno más social por Barbara W. Tuchman con La torre del orgullo, avanzó a pasos agigantados hacia la autodestrucción (1914-1918). El pasado final de siglo fue más lento, y se basó en la erosión del concepto de modernidad, ideología y tradición -pongamos como año simbólico el 1989.

Es cierto que los procesos históricos no se configuran en relación a fechas o a cualquier otro instrumento de medida con el que enfrentarnos al siempre complejo juicio del Tiempo. Sin embargo, las primeras décadas de un nuevo siglo son percibidas con cierta incertidumbre, miedo al cambio, recelo o acaso intriga, si se quiere. Dziga Vertov y su "ojo móvil" se enfrentaron a ello con el mismo vigor de la San Petesburgo que nos legó en El hombre con la cámara (1929). Marinetti había loado antes al hombre, la máquina y el progreso en un Manifiesto futurista (1909) en el que la cuestión temporal se vuelve indispensable.

Hoy, desde la filosofía, la sociología y la antropología contemporánea se intentan dar respuestas a los tiempos globalizados y posmodernos: Beck, Bauman, Lipovetsky, Harvey, Augé establecen conceptos con los que nos sentimos cómodos. Sin embargo, los futuros académicos, historiadores en un gran número, tendrán también la oportunidad de ofrecer otra visión sobre nuestra cultura, basada esta vez, en la perspectiva. Eso, algo o mucho de bueno tiene. Al menos lo demuestra el último libro traducido de Philipp Blom, el autor de la deliciosa Encyclopédie (un homenaje a los hombres de la Ilustración, especialmente a Diderot): Años de vértigo: cultura y cambio en Occidente. 1900-1914 es una fresca y nueva aproximación a un periodo determinante, y un inquieto recordatorio de la concepción cíclica de la historia.

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