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Recorridos

La caja no era tonta

Ensayos catódicos en la era del apagón analógico

Parece que la caja no era tan tonta. Quizás fueran los tan cacareados documentales de naturaleza de la dos, los reportajes periodísticos -cuarto poder al alza como música de fondo- que ponían en entredicho la supuesta inutilidad puramente lúdica del aparato, los late night shows americanos, puro entertainment, las series de culto recientes -sean o no de dibujos animados-, o los magazines nocturnos llenos de aristas y posibilidades. Quién sabe.

Poco debía imaginar el inventor escocés John Logie Baird cuando en el año 1925 efectuó la primera experiencia real próxima a lo que hoy conocemos como televisión, usando los discos creados por el alemán Paul Nipkow (1860-1940) y el nacimiento del iconoscopio en el 1923 del ingenio del ruso Vladimir Zworkyn (1889-1982), que el invento se propagaría cual ondas de ida y vuelta a los satélites y alcanzaría cotas de audiencia tan elevadas. El híbrido entre el grecismo tele y el latinajo visio, gráfico a más no poder, se instauró en los comedores del mundo occidental de un modo masivo en las décadas de los años 50, 60 y 70, y actualmente constituye toda una industria, con sofisticaciones cada vez más espectaculares. Hay quien considera el hecho de no tenerla un acto de resistencia propio de los ludistas de la Revolución Industrial inglesa del siglo XIX.

Usada con fines propagandísticos, como alternativa al discurso amo, cuestionada, maltratada, peligro o posibilidad, desde los eternos y míticos anuncios de teletienda que de madrugada asolan los cátodos de todos los aparatos, una vez ya casi inexistentes las perturbadoras cartas de ajuste -si no que le pregunten a la niña de Poltergeist-, las series de culto que reflexionan sobre el poder político o los estereotipos, reformulándolos, o, directamente, con capacidad de subversión, la televisión es un artefacto suficientemente poderoso e instaurado, casi de un modo simbólico, en las vidas cotidianas de la mayoría de la población mundial como para dedicarle un recorrido y hacer un záping por los libros que hablan de ella. Casi no la tenemos en cuenta de lo cotidianamente metida que está en nuestras casas. Algunos lo han hecho. Aprieten on en el mando. Pasen. Y vean.

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