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Mario Agudo Villanueva

El bestiario de las catedrales

12.08.2019
No se puede negar que el repertorio iconográfico de criaturas fantásticas que pueblan las iglesias medievales es uno de los que más fascinación ha suscitado a lo largo de la historia del arte.
 
En la Edad Media los animales eran instrumento de trabajo, medio de alimentación y compañía. Formaban parte de la vida del hombre hasta tal punto que fue inevitable su aplicación como elemento moralizante. Animales cotidianos, reconocibles por todos, funcionaron para explicar el mundo divino.
 
Los primeros fabulistas ya habían otorgado atribuciones humanas a los animales. Pero fue durante el medievo cuando comenzaron a ocupar lugares privilegiados dentro de los templos, a la vista de todos, para que su mensaje ejemplarizante sirviera de enseñanza al pueblo analfabeto. Dentro del bestiario medieval existen animales virtuosos y criaturas demoníacas. Las aves eran consideradas animales benignos ya que su capacidad de volar les permitía alejarse de lo terrenal en busca de valores más elevados. En el lado opuesto, la serpiente es una de las bestias más primitivas pues se mueve arrastrándose por la tierra y es el símbolo por excelencia del pecado. Estos y otros seres se suceden en este texto indispensable para entender la mentalidad de la época.
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