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Recorridos

Johann Gottlieb Fichte

El "yo" desbocado.

Rammeneau, 1762 - Berlin, 1814

"Lo que se elige como filosofía depende, pues, del hombre que se es; un sistema filosófico no es, en efecto, un instrumento muerto, que podría aceptarse o rechazarse a placer, sino que está animado por el espíritu del hombre que lo posee."
FICHTE, Johann Gottlieb, Primera introducción a la doctrina de la ciencia.

Fichte no presenta, en absoluto, un pensamiento fácil de penetrar. De hecho, su oscuridad, de la que él mismo era consciente, es uno de sus rasgos característicos y eso le hace poco atractivo a los ojos del público general. No obstante, se encuentran en él ideas interesantes y sugerentes que sí hicieron fortuna. Empezó sus andaduras en el seno del pensamiento kantiano, del que se erigió en intérprete privilegiado. No del todo contento con ello, se atrevió a radicalizar el idealismo trascendental del maestro para llevarlo a sus últimas consecuencias. La influencia kantiana y los elementos fichteanos confluyen en un resultado previsible pero aún así sorprendente: un "yo" activo, incondicionado e infinitamente libre tanto en el plano epistemológico como en el moral. Su proyecto es el de encontrar el fundamento de toda ciencia (y esto incluye la ciencia, la filosofía, la moral y el derecho) a partir de la única filosofía verdadera: el idealismo. Para él sólo existe una disyuntiva entre idealismo y dogmatismo que es paralela a la de ser amo o esclavo. Quizás esto quedó en el olvido pero el reto, pensamos, todavía permanece.

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