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AT

Galán, Belén

Itinerarios de Antonio Saura

Disponibilidad
  • La Central del Museo Reina SofíaInmediata
  • La Central de Callao4 / 5 días
  • La Central en F. MAPFRE4 / 5 días
  • La Central del MUHBA4 / 5 días
  • La Central del Raval4 / 5 días
  • La Central (c/Mallorca)4 / 5 días

Recorrido por los principales temas reiterados por Saura a lo largo de toda su trayectoria artística: “Constelaciones”, “Fenómenos”, “Obras surrealistas”, “Obras postsurrealistas/Grattages”, ”Damas”, “Desnudos”, “Sudarios”, “Cabezas y retratos”, “Multitudes, Acumulaciones, Mutaciones y Narraciones”, “Superposiciones” y “Crucifixiones”.
Entre 1953 y 1955 reside en París, en donde participa en las actividades de los surrealistas durante un corto periodo de tiempo, para evlucionar hacia un lenguaje relacionado con el del expresionismo abstracto. París será a partir de ahora uno de sus lugares de residencia habitual. Junto a los críticos Manuel Conde y José Ayllón y a los artistas Rafael Canogar, Luis Feito, Juana Francés, Manuel Millares, Manuel Rivera, Antonio Suárez y Pablo Serrano, funda el grupo “EL Paso”, uno de los primeros movimientos vanguardistas de la España de la posguerra. “El Paso no se fija determinadas tendencias. Todas las manifestaciones artísticas tendrán cabida entre nosotros”, se dice en su manifiesto fundacional; pero frente a esta indefinición de principios estéticos, la realidad, como demuestra la primera exposición del grupo, celebrada en la Galería Buchholz de Madrid, impondrá la introducción en nuestro país de las premisas del informalismo y del expresionismo abstracto ya en pleno auge internacional. Irrumpen en la obras de Saura, en este momento, elementos figurativos: Crea entonces algunas de sus más conocidas series, como las “Damas”, los “Retratos imaginarios” y las “Crucifixiones”, en las que reduce la gama cromática a negros, grises y blancos, y construye las figuras con fuertes trazos de expresividad agresiva. En 1958 realiza sus primeros grabados, y en 1960 forma parte del grupo Estampa Popular. Durante un tiempo abandona la pintura para dedicarse al grabado y al dibujo. Trabaja en las series “Superposiciones”, “Transformaciones” y “Grandes montajes”. En los años sesenta le llega el reconocimiento internacional: Expone en los museos más importantes y recibe premios como el Guggenheim. En los años ochenta vuelve a la pintura al óleo. En 1987 pinta el mural “Elegía”, en el techo del Diputación de Huesca, iniciando entonces una etapa más colorista que mantendrá hasta su muerte en Cuenca en 1998.
Entre 1953 y 1955 reside en París, en donde participa en las actividades de los surrealistas durante un corto periodo de tiempo, para evlucionar hacia un lenguaje relacionado con el del expresionismo abstracto. París será a partir de ahora uno de sus lugares de residencia habitual. Junto a los críticos Manuel Conde y José Ayllón y a los artistas Rafael Canogar, Luis Feito, Juana Francés, Manuel Millares, Manuel Rivera, Antonio Suárez y Pablo Serrano, funda el grupo “EL Paso”, uno de los primeros movimientos vanguardistas de la España de la posguerra. “El Paso no se fija determinadas tendencias. Todas las manifestaciones artísticas tendrán cabida entre nosotros”, se dice en su manifiesto fundacional; pero frente a esta indefinición de principios estéticos, la realidad, como demuestra la primera exposición del grupo, celebrada en la Galería Buchholz de Madrid, impondrá la introducción en nuestro país de las premisas del informalismo y del expresionismo abstracto ya en pleno auge internacional. Irrumpen en la obras de Saura, en este momento, elementos figurativos: Crea entonces algunas de sus más conocidas series, como las “Damas”, los “Retratos imaginarios” y las “Crucifixiones”, en las que reduce la gama cromática a negros, grises y blancos, y construye las figuras con fuertes trazos de expresividad agresiva. En 1958 realiza sus primeros grabados, y en 1960 forma parte del grupo Estampa Popular. Durante un tiempo abandona la pintura para dedicarse al grabado y al dibujo. Trabaja en las series “Superposiciones”, “Transformaciones” y “Grandes montajes”. En los años sesenta le llega el reconocimiento internacional: Expone en los museos más importantes y recibe premios como el Guggenheim. En los años ochenta vuelve a la pintura al óleo. En 1987 pinta el mural “Elegía”, en el techo del Diputación de Huesca, iniciando entonces una etapa más colorista que mantendrá hasta su muerte en Cuenca en 1998.


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