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L

Serra, Cristóbal

Diario de signos

  • Editorial: Editorial Olañeta
  • Páginas: 119
  • Año: 2001
  • Precio: 13.00 €
  • EAN: 9788476519752

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Estando la guerra civil a punto de finalizar, Cristóbla Serra cae enfermo y aprovecha para escribir el diario de esa época.

-Serra, Cristóbal

En 1961 el primer libro de Cristóbal Serra, Péndulo, publicado en 1957 en Palma de Mallorca, se tradujo al italiano, en una editorial romana; llevaba un prólogo de Octavio Paz. Quizás eso podría darnos una idea de la calidad de la obra literaria de un escritor seguramente más desconocido de lo que debería. Tildado de raro a su pesar -"tal vez deberíamos darle la vuelta al concepto", planteaba el también isleño José Carlos Llop, "¿y si la rara es la cultura española, que no tiene estómago para digerir lo que se sale de la norma?"-, Serra desarrolló a lo largo de su vida como escritor un mundo propio, particularísimo e inclasificable, en el que tenían cabida la erudición, la imaginación y el sentido común al mismo tiempo.

A punto de cumplir los 90 años, Cristóbal Serra ha muerto en su céntrico domicilio de Palma, en su casi reclusión de hacía ya unos años. En el último número del Letras Libres Llucia Ramis hablaba de él como de un ermitaño, un exegeta, casi; su obra tenía tintes proféticos. Pere Gimferrer lo incluyó en su antología de Los raros. Traductor de Blake, Bloy, Lao-Tsé, Melville, Michaux, Swift y Max Jacob, polígrafo, erudito, su oba es sin embargo rica y variada, y no da concesión a la acumulación absurda de datos o nombres.

Definido como un escritor sin género, amante de la soledad, poético e irónico, Serra escribió obras hoy por hoy difíciles de encontrar -algunas de ellas están editadas por la extinta editorial Bitzoc- como Diario de signos (1980); Guía para el lector del Apocalipsis (1980); La noche oscura de Jonás (1984); Las líneas de mi vida (1986); Itinerario del Apocalipsis (1988); Retorno a Cotiledonia (1989); Augurio Hipocampo (1994) o El don de la palabra (2004). Muchas de las obras publicadas al final de su vida están editadas en la mallorquina Cort.

En 2002, Tusquets -que ya había editado su revelador Viaje a Cotiledonia, el 1965, entre otros- publicó sus Efigies, en las que el autor busca la sabiduría mínima, y elige a veintiséis autores con quienes comparte semblanzas. Carlos Edmundo de Ory, Heráclito de Éfeso, Ramon Llull, Juan Ramón Jiménez o Chesterton forman parte de esa selección. Ascético, ermitaño, individualista acérrimo, configurador de un misticismo intransferible... Así lo han calificado otros escritores admiradores de su obra como Llucia Ramis o el propio Llop. Quizás en este caso más que en ningún otro tenga pleno sentido lo de que cuando una persona se va, desaparece un mundo. En este caso, revisitable a través de sus libros.

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