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Recorridos

Slawomir Mrozek

"¿Sabe qué le digo, señor Nobel? Mándeme mejor dos premios. No tiene usted idea de cómo se han disparado los precios", en 'Carta para Suecia'

Borzecin, Polonia, 1930 - Niza, Francia, 2013

Estudiante ocasional de arquitectura, historia del arte y estudios orientales (en los tres casos por accidente, casualidad o circunstancias de la vida), en realidad el polaco Slawomir Mrozek consiguió cierto éxito como periodista y dibujante satírico en varios semanarios, revistas y periódicos de su país, antes de revelarse como el escritor de particular sinlgadura que ha sido.

Tras escribir durante varios años bajo el comunismo estalinista, Mrozek decidió desertar con su mujer a Italia, iniciando lo que sería una vida relativamente nómada a partir de la cual desarrolló, sin embargo, una obra singularmente ligada a la realida de su país. A partir del año 1957, su carrera literaria se desdobla en dos facetas muy definidas, la de autor dramático -que le ha dado un reconocimiento universal- y la de narrador.

Como dramaturgo, su carrera se inscribe en la tradición del teatro del absurdo europeo. Humor surrealista y situacions grotescas que sirven como parábolas para denunciar las realidades absurdas de su país de nacimiento, y el sinsentido del ser humano. Entre sus trabajos más conocidos figuran Tango, una obra de teatro de 1964 crítica con los totalitarismos, o Los emigrados (1975), llevada a escena por el prestigioso director polaco Andrzej Wajda, entre muchas otras.

Como narrador, Mrozek cultivó toda su vida el género del relato corto, parábolas de gran eficacia satírica y altas dosis de inteligencia. El halo poético del mejor escritor latinoamericano con el halo poético desesperado pero socarrón de un autor eslavo. Divertidos y singulares, entre sus libros de narrativa encontramos compilaciones de relatos tan característicos como Mi lucha y otros cuentos, Dos cartas y otros relatos (1997) o El árbol (1998) , La vida difícil (2002), La mosca (2005), El elefante (2010) o las novelas El pequeño verano (2004) y Huida hacia el sur (2008). En esta última, por ejemplo (originalmente publicado el 1961, traducido en Acantilado el año 2008), un antropoide llamado Godot recorre Polonia en compañía de tres adolescentes; una versión rústica y disparatada del tebeo con dibujos de su propia mano, en la que el relato ridiculiza la pseudoindustrialización, los planes quinquenales, los esnobismos literarios, los provincianismos mezquinos y los pequeños sueños de gran mundo y de evasión que predominaban en la Polonia comunista.


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