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Recorridos

Hieronymus Bosch (1450-1516)

"El inventor de monstruos y quimeras"

Si examinamos sus pinturas descubrimos que el arte del Bosco, tanto como los retablos de Robert Camping y de Roger van der Weyden, reflejan las esperanzas y temores de ese final de la Edad Media y comienzo del Renacimiento. Quizá por eso presentan al hombre corrupto, que lucha débilmente contra sus inclinaciones perversas, con mayor probabilidad de hundirse al nivel de las bestias que de elevarse al de los ángeles. De manera que sirviéndose de las Sagradas Escrituras reinterpreta la condición y el destino humanos. Si pudiéramos ofrecer el programa artístico del Bosco su repertorio, brevemente estaría formado por ilustraciones de la necedad humana, la credulidad del hombre, la insensatez, la condena a los vicios de las órdenes religiosas, el pecado y fragmentos de un significado más amplio, el Juicio Final. El Bosco, obsesionado en la figura del peregrino, lo representó atravesando un mundo traicionero: ¿qué probabilidades tenía el peregrino de alcanzar su morada? La respuesta de la iglesia se puede sintetizar en el título de Tomás de Kempis: "Imitación de Cristo". Quizás nosotros la encontremos a través de su bibliografia

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