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Bella Durmiente, de Ado Arrietta

Capricci

Miércoles, 24 de enero de 2018, 19.00 h La Central del Museo Reina Sofía
Presentación del Dvd de la nueva película del director Ado Arrietta, Bella Durmiente. 

Contaremos con la presencia del director, Ado Arrietta, y Diana Santamaría, de Capricci Cine.

"En el misterioso reino de Litonia, el joven y atractivo príncipe Egon se pasa las noches tocando la batería. Durante el día, su obsesión es colarse en el reino perdido de Kentz y despertar a la Bella Durmiente. Pero su padre, el Rey, quien no cree en los cuentos de hadas, se opone firmemente. Con la ayuda de la arqueóloga de la Unesco, Maggie Jerkins, el príncipe intentará romper el hechizo."


Ado Arrietta

Nacido en Madrid en el seno de una familia burguesa y adinerada, Ado Arrietta descubre el cine a la edad de siete años, cuando le regalan un « Cinematik » con el que puede proyectar dibujos animados. Con trece años, consagrando cada vez más tiempo a la pintura, animado por su madre, antigua pianista prodigio, Ado descubre El testamento de Orfeo de Jean Cocteau y el Acorazado Potemkin de Serguéi Eisenstein.
En 1964, a la edad de veintidós años, realiza El crimen de la pirindola, donde actúa su amigo Javier Grandes, de ahora en adelante partícipe en todas sus películas. Imitación del ángel, rodada dos años más tarde y deudora tanto de Rimbaud como de Vigo, anuncia un exilio: la ciudad de París, donde Ado y Javier se mudan al Hôtel des Pyrénées, en el barrio de Saint-Germain-des-Prés.
En 1969, Marguerite Duras descubre atónita Le Jouet criminel, con Florence Delay y Jean Marais. Un reparto que, sin embargo, no altera su método de trabajo: sus películas son autoproducidas, realizadas sin guión y montadas paralelamente al rodaje. En el apartamento de Duras empieza una nueva película, otra locura inspirada en Sade, Pointilly (1972), donde actúan Dionys Mascolo y una joven del café de Flore que nunca ha actuado antes: Françoise Lebrun.
Siguiendo la estela de Mayo del 68, Arrietta se convierte en el primer cineasta underground. Su universo de cuento de hadas se llena de nuevos ángeles: sus amigos travestis, las Gazolines, serán las heroínas de Las intrigas de Sylvia Couski (1974) y de Tam Tam (1976). Los temas del cine de Arrietta se concretan: los artistas sueñan con convertirse en obras de arte, el cuerpo se proyecta como lienzo de una nueva creación, la identidad se construye desde innumerables facetas.
En 1978, Flammes, con Javier Grandes, Pascal Greggory y Caroline Loeb, marcan un punto de inflexión: Ado ya no es el productor, Saint-Germain deja de ser su territorio y el guión se escribe, por primera vez, varios meses antes del rodaje.
La obra de Arrieta continúa siendo, a día de hoy, tan desconocida en España como en Francia, pasión secreta y discreta de algunas personas repartidas por todo el mundo. Su nombre debería mencionarse más a menudo al lado de algunos de sus hermanos en el cinematógrafo: Eustache, Garrel, Rivette, Schroeter, Warhol, Anger o Smith.

 

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