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LP

Szymborska, Wislawa

Poesía no completa

  • Editorial: Fondo de Cultura Economica
  • Páginas: 412
  • Año: 2008
  • Precio: 22.00 €
  • Traductor: Abel Murcia y Gerardo Beltrán
  • EAN: 9789681685980
Disponibilidad
  • La Central en F. MAPFREDescatalogado
  • La Central del MNCARS Descatalogado
  • La Central del MUHBADescatalogado
  • La Central del MACBADescatalogado
  • La Central del RavalDescatalogado
  • La Central (c/Mallorca)Descatalogado

    Más que una antología, este volumen de la escritora que obtuvo el premio Nobel de Literatura en 1996 incluye prácticamente toda la obra de Wislawa Szymborska. En el prólogo, escribe Elena Poniatowska: "Sus poemas nítidos, aforísticos, nada describen, ninguno se alarga demasiado. Su ironía es precisa, tajante a veces. Más que contar grandes elegías, exalta juguetona, traviesa, las pequeñas y curiosas diferencias que nos determinan".

    -Szymborska, Wislawa

    El siglo XX trajo consigo, sí, muchas atrocidades, pero también fue el primero en considerarlas tales. La nueva consideración del vencido como víctima y la aparición del testimonio documental fueron, entre otros, los factores que convirtieron a la poesía de un país maltratado como pocos en el siglo XX, Polonia, en uno de los centros poéticos inevitables del siglo.

    Wislawa Szymborska comparte con los otros grandes poetas de su generación (Zbigniew Herbert, Czeslaw Milosz) la necesidad de crear un lenguaje nuevo para referirse a un mundo nuevo, un lenguaje ajeno a las viejas retóricas y más cercano al habla llana, popular. Milosz y Rozewicz marcaron el camino pero probablemente nadie como Szymborska supo llevarlo al límite, más allá incluso del propio lenguaje: mientras que Herbert y Milosz son personajes devastados por la historia, Szymborska parece sobrevivir a ella aferrándose a las pequeñas cosas. En su poesía, lo hogareño deviene universal y lo cósmico, casero. Su obra es un ejemplo de humanidad que consigue esquivar los venenos de la ironía con un humor que siempre es tierno, un humor no basado en la señalación de defectos, sino en su reconocimiento como propios y comunes.

    El Premio Nobel concedido en 1996 nos volvió familiar a una poeta esencial de la que no podemos desprendernos. Ni siquiera ahora, con su muerte: su poesía sigue viva como un monumento a la comprensión, a la ternura inteligente y al ser humano reducido a sus preguntas esenciales. Todo en una mujer cuya frase favorita era "No sé".-

    • nombre 2012-02-09 23:37:54.377
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