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LP

Ashbery, John

Un país mundano

  • Editorial: Editorial Lumen
  • Páginas: 220
  • Año: 2009
  • Precio: 16.90 €
  • Traductor: Daniel Aguirre
  • EAN: 9788426417527
Disponibilidad
  • La Central del MNCARS Inmediata
  • La Central del RavalInmediata
  • La Central (c/Mallorca)Inmediata
  • La Central en F. MAPFRE4 / 5 días
  • La Central del MUHBA4 / 5 días
  • La Central del MACBA4 / 5 días
Formatos

Con más de ochenta años, John Ashbery es el mejor poeta norteamericano vivo, como demuestra Un país mundano, su libro más reciente; una secuencia de poemas donde, lejos de repetirse, sigue indagando en el lenguaje, abriendo nuevos caminos, creando nuevas figuraciones. Romántico y escéptico, surrealista y preciso, Ashbery nos da en esta nueva y destellante obra un renovado testimonio de su sabiduría, de su valentía y de su insobornable exigencia.

-Ashbery, John

John Ashbery (Rochester, New York, 1927) estudió en Harvard y Columbia y comenzó a escribir poesía en los años 50 al amparo intelectual de Stevens, Stein y Auden, vinculado a la llamada Escuela de Nueva York. Marchó a París a mediados de los 50. A su regreso, su poesía deslumbró a lectores y críticos exigentes. Entre sus libros de poemas destacan Three poems (1972), April Galleons (1988) o Where shall I wonder (2005), o A Wordly country, el último de sus libros hasta el momento, además del fundamental Self-Portrait in a Convex Mirror (1975), libro que obtuvo en el mismo año los tres premios más prestigiosos de los Estados Unidos: Pulitzer Prize for Poetry, National Book Awars y National Book Critics Circle Award. La comprensión de Ashbery de la escritura poética, exploratoria, radical, imprevisible, sigue abriendo nuevas vías en el mapa de la escritura postmoderna.

Harold Bloom saludó el libro Autorretrato en espejo convexo como una obra maestra: No hay nadie escribiendo actualmente poesía en lengua inglesa con más posibilidades que Ashbery para sobrevivir a los severos juicios del tiempo... Ha engrosado las filas de esa secuencia americana que incluye a Whitman, Dickinson, Stevens y Hart Crane. Y quizás lo haya hecho a su pesar. Sensual, reflexivo, burlón, nostálgico, espontáneo, patético, la sustancia Ashbery conjura todos sus atributos. La escritura, sometida al dictado tenaz de una meditación gaseosa, se confía a un idioma coloquial y abstracto, callejero y lírico por turnos. El escenario es América, arcádica, plural, infame, la vista y la investida.-

  • nombre 2012-02-09 14:04:07.3
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